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INFIDELIDAD VS. LEALTAD en la pareja consciente/ Entrevista Parte II

PARTE II.

– ¿La infidelidad es un error o se planifica?

Los orígenes de la infidelidad son muy diversos, y dentro de esta diversidad es difícil etiquetar como un «error» tal tipo de  elección. Por lo regular, en las relaciones fundadas en el amor, la incursión de un tercero obedece a situaciones personales o de pareja no resueltas (inseguridades, iras no procesadas y revanchas, aprendizajes culturales -por ejemplo, el requerimiento del macho de contar con más de una mujer, o de la hembra que se “machifica”-, aprendizajes de modelos parentales -cómo se comportaba papá o mamá- entre un sin fin de posibilidades). Y, obviamente, en estos casos, lo que procede es la observación e indagación dentro sí mismo y/o la de los temas propios de la pareja desde la particular historia de la relación, e intentar resolver desde la raíz los orígenes de la «infidelidad» en lugar de quedarse «pegados» en la etiqueta cuestionadora de «eso fue un error». Insisto, éste último es el tipo de pautas que lejos de resolver hacia el bienestar el curso de la relación, pueden llevarla en la dirección contraria.

En cuanto a la «planificación» de una infidelidad, si no se tata de una persona con rasgos psicopáticos, que busca enredar el curso saludable de las relaciones por placer, el tema pudiera encajar dentro de la pauta «revancha» o «machismo»- «feminismo» o cualquier otra razón cuyas raíces psicológicas y culturales es siempre preferible explorar y re-encauzar, si las bases de la relación se fundan en el amor y si existe de manera sentida y mutua el interés genuino por crear una ruta saludable de bienestar en pareja.

– ¿Realmente se puede perdonar una infidelidad?

Visto el asunto desde el ángulo que sugiero, no se trata de «perdonar» sino en el fondo de resolver internamente y en la relación los motivos que llevaron a la elección de terceros. Y en este sentido, a mí, particularmente, se me queda corto el concepto de «infidelidad». Luego de una larga trayectoria como Psicoterapeuta y Coach, yo prefiero hablar de «lealtad» al vínculo que unió y mantiene unida a la pareja, dado que desde allí es mucho más fértil el trabajo que se desarrolle en conjunto y las decisiones que se tomen. La «estrechez» del concepto de «infidelidad» que refiero se observa de modo especial al aplicarse a relaciones ocasionales (muchas veces mediadas por efectos contextuales -alcohol, insistencia del tercero o del grupo social, etc.); o a veces tan sólo el término se refiere al regocijo visual de observar el atractivo de terceros, no necesariamente hablándose de conexión afectiva. En este terreno, cuando hablamos de ese tipo de pasiones y atracciones fisico-químicas contextuales-ocasionales, por lo regular lo afectivo no se compromete y pudiera ser hasta comprensible una que otra «desviación» de este tipo, desde el punto de vista hormonal y hasta instintivo, más allá de lo social. En todo caso, el estar siempre conscientes de las consecuencias que pueden tener para la en la pareja las decisiones que se tomen en estas situaciones, lo que se desea alimentar en la relación y la consideración «leal» al vínculo que los une, puede también re-orientar este nivel de funcionamiento básico, biológico, que a todos nos puede tomar por asalto alguna vez.

– ¿Es sano que la pareja continúe luego de una infidelidad?

Desde la perspectiva que he ofrecido a lo largo de mis reflexiones hasta aquí, definitivamente sí, de asumirse el tema como una oportunidad de trabajo interno de cada quien, para realizar los propios balances de vida, integrar aprendizajes, madurar aún más, identificar las actitudes y comportamientos deseables enfocadas en resolver situaciones que limitan el bienestar personal y el de la relación, realizar los cambios personales y de la relación requeridos por ambos, y elegir continuar sobre bases más sólidas de comprensión mutua y de confianza en sí mismos y en el otro… Eso sí, todo esto vale sólo si en el transcurso de todos los procesos de trabajo interno que he descrito, entre los descubrimientos de cada quien permanece la conexión y el sentir del amor de pareja por el otro, a quien se elige nuevamente como compañero de vida, de modo más consciente y responsable; si, por el contrario, el tipo de amor cambia, o si definitivamente ya no hay amor, y esto se ha determinado una vez despejado el espacio interno de las emociones aflictivas que pudieron impedir temporalmente conectar tal sentir, pues, pierde sentido la unión de pareja, y tal vez sea tiempo de integrar las lecciones de cierre de ciclo con esa persona. Y esto nunca ocurre por la «infidelidad», de trabajarse como sugiero (esto puede, a lo sumo, «detonar» el mirar hacia adentro de sí mismo y de la relación, luego de lo cual se tome la vía de la separación) sino por razones inherentes a las características psicológicas y de otra índole, particulares de cada relación.